domingo, 1 de julio de 2012

Leche agria

 
Los fastos de la jubilación han durado lo mismo que el jubileo de la reina Isabel de Inglaterra y, excepto en la cabalgata por el Támesis, con parecido boato. Mi humana –y mi humano solidariamente- lo han festejado ya con todos sus conocidos y familiares. Los últimos, los Herederos y la Niña.

La Miss ha estado unos días con la Niña en casa de los santos padres en San Sebastián y han esperado a que volvieran para hacer la fiesta oficial. Igualito que los Windsord de Inglaterra.

Ayer vinieron a comer. La Miss está un poco ojerosa y el Heredero muy callado. Para mí que ahí hay asunto pero, como soy gata y vieja, dirán que son imaginaciones mías así que ni maúllo. La Niña se ríe y todos los celebran como si hubiera recitado la Divina Comedia. Mira que pueden llegar a ser tontos los humanos con sus cachorros.

- ¿Qué tal  tus padres?, pregunta mi humano a la Miss.

- Se han quedado un poco tristes cuando nos hemos venido. En los días que hemos estado no me han dejado coger a la Niña, responde ella.

- La naturaleza es sabia y sabe que los niños son para los jóvenes, que son quienes tienen energías, cuando eres mayor un niño acaba contigo, argumenta mi humana.

- Depende de los mayores, a mis papás les encantaría tener a su nieta todo el tiempo, insiste la Miss, con intención.

- Pues a mí, todo el tiempo, no. Ya tuve un niño en su momento, ahora quiero ser abuela para disfrutar a la Niña cuando quiera, no por obligación.

- O sea, que si necesitamos ayuda, a ti que no se nos ocurra acudir, replica la Miss.

El Heredero sigue mudo, como si no estuviera en la mesa.

- A ver si nos situamos, salta mi humana. Yo soy una abuela. Quiere decir que si un día he de cubrir una emergencia lo haría gustosa, dos emergencias, incluso. Pero no me he pasado la vida trabajando para llegar a mi senectud y convertirme en canguro honoraria. Yo no soy el sistema de Dependencia ni esto es el jardín de infancia.

- No te preocupes, afortunadamente, la Niña tiene quien la cuide pero bueno es saber que, si sus papás no pudieran pagar a una tata, la Niña no tendría quién le atendiera.

- Si sus papás no tuvieran dinero para pagar a una tata seguirían siendo sus papas, es decir, los responsables de su cuidado y atención, contesta mi humana.

- Ya, pero ¿Qué pasaría si no pudieran pagar a la niñera?

- Pues llevarían a la Niña a la guardería.

- Las guarderías también cuestan dinero.

- La llevarían a una guardería pública.

- No hay suficientes guarderías públicas, replica la Miss.

- Pues entonces, lo procedente es que los papás deberían acamparan a la puerta del Ministerio de Trabajo para pedir que crearan guarderías de empresa. O guarderías de barrio. O sea, guarderías baratas.

- ¿Y si el ministerio no hace caso?, responde la Miss, en plan retador.

- Pues deberían reunirse las mujeres jóvenes y advertir que si no dan más facilidades no traerán niños al mundo, dice mi humana. Se percata del silencio del Heredero y añade: las mujeres y los hombres jóvenes. Que los niños se hacen a medias.

La conversación, aparentemente inocente, se ha enredado un poco. Les miro a unos y otros y percibo una tensión soterrada. Mi humano sale al quite.

- Tú no tienes que preocuparte, que si el ministerio no te hace caso, aquí, tu suegra, te gestiona rápidamente una entrevista con la ministra, le dice a la Miss.

Con lo mona que es esta criatura y, desde que ha parido, qué mala leche se gasta.

2 comentarios:

Tita dijo...

Eso que ganas en tranquilidad, Poe.

Besos

Cruela dijo...

uf te quejarás de tu humana pero te acaba de salvar de una buena, juro que lo que la Miss deseaba realmente eran días de vacaciones sin su cachorro, imagínate calor,llanto de bebe y humana a borde de implosión...
si es una santa ella
Besos