jueves, 21 de enero de 2010

Amerrika



Los pueblos son frágiles de memoria. Los individuos, también. Observa un momento la reciente historia de España. Todavía en el año 1978 recibía préstamos como país en vías de desarrollo. Por entonces, más de dos millones de españoles permanecían fuera trabajando para subsistir. Éste es un país de tradición emigrante. Entre 1882 y 1988 emigraron 7.300.000 españoles, de los que volvieron 5.700.000.

Sólo en la última década del siglo XX España descubre el fenómeno de la inmigración. Y, lejos de entender las implicaciones sociales y vitales que tienen esas decisiones adoptadas por razones económicas, muchos españoles se comportan como nuevos ricos. Como si ellos fueran quienes dictan las leyes de la economía, como si fueran realmente dueños de la tierra que habitan. No hemos aprendido la lección.

La lección, a mi humilde criterio, es que la riqueza de la tierra está mal repartida desde el momento en que el 20% de la población acapara el 80% de la riqueza; desde el punto de que hay países y continentes condenados a hambrunas pese a poseer grandes riquezas que son explotadas por intereses ajenos a su población. Las personas emigran para huir de la pobreza que ocasiona un reparto injusto de la riqueza.



En los últimos días abundan las expresiones de rechazo a los trabajadores extranjeros con el argumento de que usan nuestros servicios u ocupan nuestros empleos. No seré yo quien defienda la política de papeles para todos, que considero una estupidez amén de una irresponsabilidad. Casi tanta como criminalizar a los inmigrantes por intentar salir de la miseria. España tiene una capacidad limitada de acogida, no se trata de universalizar la miseria sino de generalizar la justicia.

Dicho lo cual, miedo me da oir a algunos políticos sobre esta materia, me asustan los PP boys defendiendo al tiempo una cosa y su contraria. Pero también me gustaría un discurso más pedagógico, menos maniqueo y demagógico de la izquierda.



Esas cosas pensaba cuando fui al cine el otro día. Te recomiendo la peli: Amerrika. En ella se dan cita dos de mis inquietudes personales: la inmigración y los palestinos. Una historia sencilla y emocionante, la de Muna y su hijo Fadi, que abandonan los territorios ocupados de Cisjordania y se van a Estados Unidos. La película refleja bien los obstáculos que Israel pone en la vida cotidiana de los palestinos y también los prejuicios y la ignorancia de los americanos, y por extensión de los occidentales, respecto a los árabes. Si tienes oportunidad, no te la pierdas…

Amerrika somos todos y todos podemos ser inmigrantes si las tornas cambian.

9 comentarios:

Cruela dijo...

Se puede hablar más alto pero difícilmente más claro... en esas materias eres una maestra y consigues escribir lo que suscribo....

Intentaré ver la película... aunque Clooney se estrena hoy...
si es que los americanos tienen razón de peso para todo

Besos

Uma dijo...

Estoy de acuerdo contigo,hace tiempo vi un grafiti que no he podido olvidar decía "ignorantes! vuestros abuelos fueron inmigrantes!" y es verdad, y todos los que conozco volvian encantado del trato que habían recibido en Alemania y otros lugares...
Me gustaría quelos inmigrantes de ahora tuvieran esa percepcion en un futuro...pero esta visto que el que no conoce su historia no solo está condenado a repetirla sino a censurarla.
Solo hay un punto en el que discrepo parcialmente y es en el uso de servicios, sobre todo sanitarios.
No sé como, pero habría que hacer algo para evitar que la prima tercera de un inmigrante que vive en España, venga de propio al pais a realizarse una intervención quirugica(u otra cosnulta o prueba medica especializada) no urgente que bien le podrian realizar en su pais aunque les resulte caro pq aqui se lo hacemos gratis...
El modus operandi es: vienen a españa con un diagnostico hecho, van a urgencias las veces que sea necesario para que se haga el mismo diagnostico aqui.
Se activan los servicios sanitarios, se programan citas.
Se vuelven a su pais y vuelven solo para la intervencion...
Ni viven, ni trabajan en España, ni cotizan en España, ni tienen algo grave (que no hacerlo suponga dejarle sin atenciones básicas)...pero lo pagamos todos!
En cambio si tú te pones malo en EEUU te puedes morir si no has contratado un buen seguro.
En fin! sin un solo atisbo de xenofobia esa es mi opinión...
besos

ODRY dijo...

Que pena que nuestros politicos no tenga cerebro suficiente para ver, lo que es tan obvio.

un besazo

ODRY dijo...

Que pena que nuestros politicos no tenga cerebro suficiente para ver, lo que es tan obvio.

un besazo

La de la tiza dijo...

Cruela: ya he visto que estrena Clooney así que a ver si aprovecho el finde.

La de la tiza dijo...

Uma: yo creo que en materia de inmigración nos comportamos como nuevos ricos, nos molestan en los demás los comportamientos que hasta ayer eran nuestros.
En cuanto a la percepción de los inmigrantes, habrá de todo. Por lo general vienen de una situación tan penosa que cualquier mejora la reciben con gratitud. Pero en muchos casos los explotamos de mala manera.
En cuanto al abuso de los servicios como al déficit de los mismos, responde a una mala gestión de los flujos migratorios.
Como punto de partida, debemos asumir que los seres humanos somos acreedores de los mismos derechos cualquiera que sea nuestro lugar de nacimiento, pero no todos podemos vivir en el mismo lugar.
Ahora bien, si se necesita mano de obra foránea para que nos haga el trabajo sucio, debemos ofrecerle los mismos servicios que disfrutamos los nacionales. Lo que no puede ser es, como ocurrió con el glorioso Aznar, permitir que vengan tropecientos mil trabajadores extranjeros porque necesitamos mano de obra barata, y hacer la vista gorda para no darles los papeles que les permitan acceder legalmente al trabajo. Hay que permitir que vengan aquellos que puedan integrarse pero esos, con los mismos derechos que cualquier trabajador.

La de la tiza dijo...

Odry: gracias por tu visita, espero verte por aqui.
Sobre los políticos, mi opinión es que son como los melones, a veces salen sosos, o amargos, o dulces... Los hay totalmente descerebrados y gente muy honorable, como en cada casa de vecino. No hay que olvidar que están ahi porque los hemos elegido nosotr@s. Aunque en algunos casos es evidente que nos abandonó la inspiración el día de las elecciones.
Besos, guapa.

Tita dijo...

Como siempre, pones excelentes palabras a mis pensamientos. Me dan una horrible vergüenza ajena esos nuevos ricos que me rodean por todas partes, y se me ponen los pelos de punta: lo que uno critica, se vuelve indefectiblemente contra uno también.

Siempre uso la misma frase, que leí en El Plan Infinito, de Isabel Allende, ante la pregunta extrañada a un inmigrante ruso en América

-Emigrar ¿para qué?
-Falta dinero, falta libertad...¿qué queda?...emigrar.

Sintiendo entrar en política, Aznar trajo inmigrantes para perpetuar aquí su injusticia: mano de obra barata y sin papeles, ya que a casi todo el mundo se le olvida que solo exigía una OFERTA de trabajo (que cualquier primo te podía hacer y no cumplir, claro)

Fue Zapatero quien exigió un contrato, y la garantía socialista, que no necesita más discusión, de que el colchón es ideológico: justicia para todos.

Los detalles prácticos y de convivencia y demás tendremos que irlos resolviendo por el camino, pero lo importante es lo importante, y eso se lleva en el corazón.

¿Hay algo más triste que venir a tierra extraña donde quizá a lo mejor ni siquiera hablan tu idioma, para tener una oportunidad o dársela a tus hijos, y encontrarte con la incomprensión de PADRES Y MADRES también, que harían lo que fuera por avanzar?

La de la tiza dijo...

Tita: es verdad que Allende analiza muy bien las razones de la emigración, aunque a mi me gusta de manera especial Eduardo Galeano, cualquiera de sus libros explica por qué los americanos al sur de río Grande tienen que salir de sus respectivos países: para comer, para vivir...