Esta Niña nos va a traer la ruina. Lo llevo diciendo desde que nació y no me hacen mucho caso pero cada día es más evidente.
Hoy, por si no lo saben, ha habido huelga general. Mi humana lleva una semana dando la barrila para que todos hagan huelga, que este gobierno está destrozando todos los derechos de los trabajadores y los avances sociales que tanto han costado. La Miss dice que ella no puede porque está de permiso maternal.
- Pues haces huelga de consumo, no compras nada ese día, como si fuera domingo, propone mi humana.
- ¿Qué más da que se compre un día u otro?, insiste la Miss.
- Pues no da lo mismo, es el valor simbólico de la omisión del gasto en ese día justamente.
El Heredero dice que él no puede permitírselo, que ahora es padre y una familia tiene muchos gastos. Aparte de que no están los tiempos para arriesgar empleos.
- Pues verás qué mundo vas a dejar a tu hija como prospere esta reforma laboral, protesta su madre.
Cuando se quedan solos, la Miss le comenta:
- Tu madre cada vez está más talibana.
- Hay otras cosas peores, responde el Heredero sin mirarla siquiera.
- ¿Lo dices por mi mamá?, pregunta ella.
- Lo digo en general. Que hay cosas peores que ser talibana como mi madre.
La Miss tuerce un poco el morrito. Se nota que la conversación entre ellos no está muy fluida. Para mí que es por la Niña, ya se lo he dicho.
Eso fue el sábado. Ayer, le echó un chorreo a mi humano porque se olvidó de comprar tabaco.
- Mañana lo compro, por una cajetilla no pasa nada, alega él.
- No pasa nada, solo que eres un esquirol tabaquero, contesta mi humana.
Él se calla porque es poco dado a discutir, al contrario que ella, que le va la marcha dialéctica.
- Vergüenza me daría, rezonga la humana pidiendo guerra.
Esta mañana, aunque no iba a trabajar, se ha levantado pronto, arrastrando a mi humano en el madrugón.
- ¿Dónde vas tan pronto?, pregunta él.
- A ver lo que pasa por la calle.
Desayunan en la terraza aprovechando la buena temperatura del día. En la puerta del Carrefour un grupo de jóvenes trata de impedir que abran al público. Vocean consignas a favor de la huelga y corean insultos a la policía, que empieza a llegar por docenas. Un vecino dice que cerca de nuestra calle una furgoneta policial ha atropellado a un piquete.
- Se han puesto en mitad de la calle y los policías no han podido evitar el atropello, explica el vecino.
El piquete de abajo también debe de conocer el incidente porque sus consignas aluden a atropellos, aparte de llamar asesinos a los policías, directamente. Nuestra calle se llena de furgonas y de policías vestidos como los hombres de Harrelson que toman posiciones en la puerta del supermercado.
El grupo de jóvenes, con pinta de estudiantes, sigue voceando sus consignas con aire festivo. Uno de ellos, abre los brazos en cruz y grita a los polis:
- Miradnos a los ojos, somos jóvenes y buena gente, no somos malos.
De pronto, los hombres de Harrelson se ponen en marcha y lanzan una carga contra el piquete que sale por pies calle arriba. Un grupo de policías agarra a un joven caído en el suelo y le apalean a conciencia. Mi humana va a por la cámara de fotos y se pone a disparar en modo metralleta, al tiempo que protesta acaloradamente.

- No hay derecho, no pueden hacer eso, luego dicen que los insultan.
- Lo que no se puede hacer es llamar asesinos a los policías y que no pase nada, responde mi humano.
- Ah, ¿no? ¿Qué tienen que hacer, entonces, liarse a tiros para que se lo llamen con razón?, se lanza por la tremenda mi humana.
- No he dicho eso, digo que entre los piquetes los hay que saben bien cómo tocar los huevos, responde él.
- Y por eso hay que apalearlos en el suelo y entre varios, sigue ella.
- Cuando sales en piquete sabes que das y te pueden dar, razona mi humano.
- Pues muy bien, ahora bajas y les dices que te ha parecido muy bien y que vayan entrenando a sus hijos en ese método y a ver qué gracia te hace si un día la Niña se manifiesta y una panda de polis de esos la apalea en el suelo. Total, ya sabe a lo que se expone.
Touché, me digo. Ya ha sacado a relucir a la Niña para darle en los bajos. Efectivamente, mi humano se revuelve enfadado.
- Cuando te pones así es que no se puede hablar contigo, le dice.
- Ah, soy yo la que se pone así, mira por dónde, protesta ella.
A todo esto, han ido subiendo el tono de voz en parte por el enfado y en parte porque también en la calle ha aumentado el ruido. Un policía mira hacia arriba y le dice al compañero:
- Jodo, no sé qué es peor si aguantar a un piquete o a esa de allá arriba…
Le salva que ella no lo oye porque empieza a estar un poco sorda y yo, que tengo un oído fino, no pienso contárselo. Me tiendo al sol y me hago la dormida mientras pienso en lo felices que éramos en la era a.d.N. (antes de la Niña).