domingo, 13 de marzo de 2011

De tiendas

- ¿Vamos con los chicos o solas?, pregunto a Mamen.

- Mejor solas y, si vemos que se nos hace muy tarde, los invitamos a comer. Mira a ver cómo colocas a tu chico porque Charly sigue con su máster en raquetas y estará entretenido toda la mañana, propone ella.

Charly es un tipo majo – bastaría que quiera a Mamen para que nos lo parezca – pero tiene un peculiar sentido del tiempo, del suyo y del ajeno. La tiene cogida con el vicio tabaquero de mi chico y en ocasiones ha empleado una tarde entera – tres o cuatro horas seguidas – en explicarle – a él y por extensión a nosotras, que no fumamos - los perjuicios que le ocasiona su adicción, sin desalentarse por la negativa de mi chico ni por nuestras quejas.

- No te pongas pesadito, cariño, le reconviene Mamen cuando vuelve al sermón. Pero él sigue erre que erre.

Charly es un deportista aplicado. Tuvo una época que le dio por el atletismo y nos impartió un curso sobre las características que deben tener las zapatillas deportivas hasta que corrió en la maratón de Nueva York, que era su meta, y lo dejó. Luego tuvo su momento padle. Nos compramos esas raquetitas agujereadas sólo para dejar de oírle sus prédicas sobre los beneficios de la práctica del deporte. Ahora le ha dado por el tenis y lleva un mes estudiando los distintos tipos de raquetas para saber cuál es la más adecuada. Han visitado todas las tiendas especializadas pero él sigue sin decidirse, buscando por internet la raqueta mágica.

- En las tiendas ya nos saludan como si fuéramos de casa y ahora anda pegado internet que porque sé que lo que busca es una raqueta que si no ya habría empezado a preocuparme, confiesa Mamen.

Yo no necesito colocar a mi chico – que espero sepa colocarse solo - así que a las 11 estoy preparada por si ocurriera el milagro de que mi amiga fuera puntual. No ocurre tampoco esta vez y cuando enfilamos la autovía de La Coruña son las 12. Lo normal.

Llegamos a Las Rozas a las 12,30 y cuando enfilamos el parking del Village está que hay que hacer turno para encontrar un hueco.

- Luego dicen de la crisis, farfulla Mamen.

- Es lo que pasa cuando no se tiene reloj, que llegamos a la hora del aperitivo, como unas señoras, me quejo.

- Claro que hay gente inmune a la crisis y éste no es un barrio obrero, precisamente, sigue ella, que tiene una rara habilidad para oír sólo lo que quiere.

Accedemos al Village por la derecha donde lo primero que ves es la tienda Loewe.

- ¿Entramos?, propone Mamen.

- Si quieres tú, vale, pero por mí, paso, no voy a ir a la boda vestida de cuero.

- Tienen más cosas que no son de cuero.

- Oye, ¿vamos a estar así en todas las tiendas? Porque a este paso echamos aquí el finde, nena. Donde tú quieras que entremos, entramos y donde me apetezca a mí, entramos también, siempre y cuando no olvides que la vida no es eterna y nosotras tampoco, zanjo por lo sano, que este plan me lo conozco ya.

Como había previsto, en Loewe no tienen nada para madrina de boda. Llegar a esta conclusión, le lleva un cuarto de hora a Mamen.

Entramos en Carolina Herrera, en Armani, en Jesús del Pozo, en Versace, en Purificación García, incluso en Elena Miró (tallas grandes) pero yo tenía echado el ojo a un modelito de Roberto Verino y soy de piñón fijo. Me encanta. Es un conjunto – falta, top y chaqueta – en un tono entre champagne y visón, lo que viene a ser un café con leche, en seda bordada. Me sienta bien, al menos yo me veo bien, me estiliza y es elegante a la par que sencillo. Además, tengo unos zapatos que me van como a medida, que me compré por puro capricho en las rebajas del verano pasado, por un porsiacaso. Me falta el bolso pero creo que no será difícil de encontrar algo que me vaya con el conjunto.
(Me están arreglando el largo de la falda, en cuanto me lo tengan, hago una foto y la cuelgo).

Mamen se ha probado tres modelazos espectaculares, uno en Carolina Herrera y dos en Jesús del Pozo. Yo me hubiera llevado uno de éstos, en rojo con un cuello grande bordeando un escote barco, que le hacía guapísima. Pero Mamen necesita por lo menos un mes más para decidirse (luego dice de Charly, pero lo suyo es contagioso).

A las dos, llamamos a nuestros respectivos y quedamos para comer en uno de los restaurantes cercanos. Llegamos más cansadas que si hubiéramos ido a trabajar.
Como suponíamos, Charly nos da la barrila con los tipos de raqueta.

- De pequeña me regalaron una raqueta de las que usaba Manolo Santana para entrenar, tenía las cuerdas de tripa y pesaba una tonelada, rememoro.

- No tienen nada que ver con las de ahora, que son de fibra… empieza a explicarnos Charly.

- ¿De fibra óptica?, pregunta Mamen.

Mi chico, Charly y Mamen se enzarzan en una discusión sobre si la fibra óptica es un material utilizable en la fabricación de raquetas o no, que se alarga durante la comida. A mí me da lo mismo de lo que hagan las raquetas, como si son de plastilina, así que, mientras hablan, pienso en mi traje y en que, a lo tonto, a lo tonto, quedan menos de dos meses para la boda.

8 comentarios:

Pilar dijo...

A la primera, eso es eficacia.

Esperando la foto.


Un beso

Tita dijo...

Qué fashion todo, y que gordaaaaaaaaaa me siento!!!!

Despotrikator dijo...

Me solidarizo con Charly: los obsesivos enfermizos tenemos que apoyarnos entre nosotros. Lo único que yo hace tiempo me di cuenta de que la gente no tiene porqué tener las mismas obsesiones que yo al mismo tiempo, por lo que ya no doy la barrila (mucho) a nadie: ahora tengo un blog.

ODRY dijo...

Lo mismo que Pilar esperando foto.

Un besazo.

BET dijo...

Que bien ! otro asunto solucionado , que el tiempo corre que se las pela jajajaj ... menos de dos meses ... eso es ya !

¡Besos!

Valdomicer dijo...

¡Qué lujo! Y yo quejándome del mercadillo de los jueves.

Uma dijo...

ostras Tiza!! en media hora te compraste el traje de madrina??? Menuda eficacia!! de verdad!! ¡¡tu has hecho los deberes a escondidas de Mamen!!! o que?
Besos y enhorabuena!!
Besos

La de la tiza dijo...

Pilar, Odry: quedo emplazada.
Tita: tienes la ventaja, respecto a mí, que cuando termines la lactancia volverás a tu peso y volumen. Lo mío tiene pinta de que se quedará así definitivamente.
Despotrikator: me has dado una idea, se lo voy a proponer a mi amigo (que sigue sin decidirse por la raqueta).
Bet: ya ves cómo pasa el tiempo.
Valdo: menos lobos, caperucita.
Uma: te cuento un secreto, el modeli lo tenía echado un ojo de antes. Me había gustado, la cuestión era saber cómo me quedaba puesto. Y me gustó.