sábado, 19 de marzo de 2011

Luna, lunera


Sospecho que Hacienda pretende aumentar el producto interior bruto del país a mi costa. Desde hace varios meses se dedica a enviarme cartas reclamándome unas cifras exorbitantes que se corresponderían con unos ingresos que ya me hubiera gustado haber tenido. Al parecer deben tener por duplicado certificados de una parte de mis ingresos pero yo he cobrado lo que he cobrado, no lo que ellos dicen, y he pagado lo que he pagado, no lo que ellos pretenden.

A pesar de lo cual, cada vez que recibo una de esas cartas me dan pálpitos, lo que me lleva a pensar si Hacienda pretende aumentar sus ingresos o acabar conmigo.

Mi chico, que es experto en la materia, se dedica a responder cada una de las misivas argumentando muy razonada y razonablemente. Así llevan desde verano.

Las reclamaciones se refieren a dos ejercicios económicos y, de ser cierto lo que me piden, tendría que pagar unos 6.000 euros, que sólo de pensarlo se me abren las carnes.

- Tú no te preocupes, que si se tercia vamos hasta el Tribunal Económico Administrativo, repite mi chico cada vez que el cartero nos deja una carta de Hacienda.

Yo estoy convencida de que todos debemos cumplir nuestros compromisos de ciudadanos pagando nuestros impuestos con arreglo a nuestros ingresos. Preferiría que el Estado fuera menos tolerante con los grandes patrimonios que se llaman a andana a la hora de rascarse el bolso, pero eso no me impide cumplir puntualmente con lo que considero mi obligación de ciudadanía.

La duda que me corroe es si Hacienda pretende que pague yo lo que no consigue sacar a los otros.

Es que en materia de imposiciones, soy el rigor de las desdichas. Cada dos por tres me roban el bolso, justo el único día que llevo algo de sustancia porque, con mis antecedentes, procuro ir con lo justo para salir del paso y pagar siempre con tarjeta.

Una vez, volviendo de Venecia, nos robaron los últimos 300 euros que nos quedaban. En puridad, le robaron a mi chico, que llevaba mi mochila, pero lo que se llevaron fue mi cartera, razón por la que tuve que ir una vez más a comisaría a denunciar el robo. Ya me tratan como de la familia.

- ¿Por qué me tienen que robar siempre a mi?, me lamento.

Mi chico razona que, puesto que vivimos en la parte privilegiada del mundo, ese es un pequeño precio que tenemos que pagar para que esto no salte por los aires. Coincido en lo del privilegio y en lo injusto del reparto de las riquezas, pero tampoco me parece justo hacerme pagar a mí la deuda pública de los países no desarrollados.

A lo que iba. Ayer, Hacienda nos dio un respiro. Resolvió que mi chico tenía razón en lo que concierne a uno de los ejercicios y que la declaración estaba bien hecha. No sólo no he de pagar más sino que me devuelven 250 euros. Él está contento y yo más.

- Como no contaba con ese dinero, voy a hacerle un regalo a mi asesor fiscal, le anuncio a mi chico.

- Tu asesor fiscal se considera bien pagado, me responde.

He decidido regalarle un telescopio para ver la luna llena de esta noche. Pero cuando vamos al Cortinglés optamos por un telescopio terrestre en vez de celeste. Dudamos entre cual elegir y optamos por mirar más en otros sitios. Esta mañana nos dirigimos al conglomerado de Alcobendas.

En el parking de Ikea, nos sale al paso un tipo grandón, de esos que yo – muy mal hecho, lo reconozco – suelo calificar como chulo de discoteca, un tipo echado p’alante, trajeado, que se baja de un coche de gran cilindrada con placas del cuerpo diplomático.

- Sí que debe ser profunda la crisis, que hasta los diplomáticos se surten de Ikea, estoy a punto de comentar. Pero en ese momento, se me cruza una mulatita joven, rellenita y menuda vestida de forma llamativa, con una minifalda en tonos rojos, y andares sandungueros.

- Qué culito respingón tienen estas mulatas y mira que contentas se pasean en su día libre, le digo a mi chico, dando por sentado que la mocita es una trabajadora inmigrante, probablemente empleada del servicio doméstico.

Pero, cuando vamos a entrar en el Mediamark, mi chico se vuelve y descubre que el chulo de discoteca es el chófer, que se apresura a abrir la puerta del coche a la mulatita del culito respingón.

- Yo de ti, no haría caso de las apariencias, me dice.

- Eso, explícaselo bien a Hacienda, en la parte que nos queda, respondo.

Finalmente, hemos comprado el telescopio en el primer lugar que habíamos visto. Y nos hemos sentado en la terraza a contemplar la luna, lunera. Si han de pasar otros veinte años hasta que vuelva a acercarse a la tierra, ¿quién alcanzará a verla?

7 comentarios:

Pilar dijo...

Noche de luna llena, plena de presagios, de promesas susurradas...

Vencer a Hacienda bien merece un satélite de premio.

Valdomicer dijo...

Decía mi padre de un amigo suyo: "¡Si será buen abogado, que le ha ganado un pleito a Hacienda!".
Enhorabuena por la victoria (Aunque dudo que dejen de molestar) y felicidades por la elección en la inversión.
La primavera empezará dentro de un rato. Bienvenida sea.

ODRY dijo...

Nena te entiendo perfectamente, cuando compre mi casita movil resulta que tiene un impuesto más inferior al de los coches, pero esa casilla es imposible de modificar, con lo cual modifican el oprecio, la chica que lo gestionaba no sé había enterado y pretendia que la pagaramos 6.000€ más, me costo 6 meses pero al final conseguimos arreglarlo gracias a la gestoría que hizo un recurso con ley incluida, paciencia y recursos que te crio.

Un besazo y suerte.

Cruela dijo...

joder 6000 euros y una boda en ciernes eso es como para darte un ataque
por eso yo confirmo el borrador que me mandan sin discutirlo, así pienso que no se van a contradecir ellos mismo y no me pedirán nada después
jajjaj
Besos

Uma dijo...

Hacienda se ha enterado del bodorrio que andas preparando y de que vas a emparentar con los vascos y quiere sacar tajada!!
pero has ganado la primera batalla asi que enhorabuena!!
Besos

BET dijo...

Cada vez que llega algo de hacienda ya tiemblo ! me alegro de que tu eficaz asesor lo haya solucionado y a ver si no incordian mas !
En cuanto a la luna prendada que me quedé y menos mal que relucía mas por que mi suegra nos lió a su hija y a mi, nos fuimos de caminata por el bosque, subimos un monte a la brava, perdimos el camino, se nos hizo de noche y gracias a la luna tuvimos suficiente luz para ver la vuelta ... la parte masculina se subía por las paredes por que les dejamos de canguros, en fin lo que disfruté haciendo la cabra no me lo quita nadie.

¡Besos!

La de la tiza dijo...

Pilar: de momento, estamos empate a 1, a ver qué pasa.
Valdo: mi chico ya ha ganado, por lo menos, dos pleitos a Hacienda (que no es verdad que seamos todos).
Cruela: eso mismo digo yo, que van a terminar conmigo.
Uma: yo no emparento con ellos, es el Heredero.
Bet: nosotros lo vimos tranquilitos desde la terraza, sentados como reyes.