lunes, 9 de enero de 2012

Con permiso


Cada día vengo a ver. Doy a la tecla correspondiente, espero y miro. Nada, no hay manera. Ella no escribe en este blog.

La veo algunos días sentada al ordenador. Luego, cuando se va, entro y compruebo que sigue sin escribir. He descubierto la tecla mágica del blog a fuerza de verla a ella. Me gusta fijarme porque siempre se aprende algo. Tengo debilidad por la electrónica: esos aparatillos que, de pronto, se llenan de vida. Soy buena aprendiendo y soy mañosa, ya se ve.

Me he puesto a la tarea porque pienso que personas como ustedes, tan atentas y educadas, se merecen una explicación, ya que no una despedida.  Sospecho que ella no tiene intención de volver a escribir aquí así que, con su permiso, me he decidido yo.

He dado muchas vueltas sobre cómo decirles que he decidido tomar el relevo sin que ustedes me consideren una impostora. He pensado formas de presentarme. Decir, por ejemplo:

- Los conozco bien porque vivo en esta casa desde hace 18 años.  

- Me gusta más él que ella. (Rectifico: me gusta él, no me gusta ella).

- Me llamo Poe.

- Tengo el pelo negro.

- Soy una gata.

Soy una gata lista, me gustaría añadir. Que trata de aprender. Tengo mucho que contar. Y éste es un lugar tan bueno como otro cualquiera para hacerlo.

Me cuesta admitirlo porque con el tiempo les he cogido cariño pero en esta familia nadie es normal. No lo eran antes de la boda y los parientes colaterales han venido a empeorar las cosas. Los colaterales son para echarlos de comer aparte, aunque sea yo la que come en otro lado.

Me había hecho ilusiones de que tras la boda recuperaríamos la vida de antes, la tranquilidad de los tres solos, pero estaba muy equivocada. En cuanto acabó la fiesta unos se fueron por un lado y otros por otro. Los novios, de luna de miel. Los santos padres vascos a recuperarse a Isla Mauricio. Ellos se fueron a Roma y aquí me quedé yo, sola con la asistenta. Que no digo que sea mala humana, pero viene, se pone a sus cosas, me llena el cuenco de comida, me cambia el agua, me limpia la bandeja de arena, pero ni me mira ni me dirige la palabra. 

Cuando no me había recuperado de aquel viaje llegó el verano. En verano, a los humanos les entra el hormiguillo y sienten la necesidad vital de irse de casa. Una vez me llevaron con ellos, cuando era más joven, y no me gustó la experiencia. Me pasaba el día igual de sola en un territorio desconocido. Prefiero a la asistenta. Cuando se va, me queda la casa para mí sola.

Volvieron de las vacaciones cambiados. Lo noté nada más verlos. Traían un aire como si hubieran tenido una aparición. Una sonrisa boba. Hasta que oí que ella lo contaba por teléfono.

- Vamos a ser abuelos, decía.

O sea, el Heredero y la Miss van a traer un cachorro. Para la primavera, según parece.

Y así están, como que les ha dado un aire. A ella se le ha olvidado que tiene un blog que atender, a él le ha entrado un ansia de trascendencia Esta casa no es lo que era y me temo que vamos a peor, ya lo verán.

7 comentarios:

Tita dijo...

Encantada de conocerla, Poe. Toda una sorpresa, y siempre agradecidos de saber más de esta gente, que callaron sin saber donde estaban

¡los niños siempre traen alegría!

ODRY dijo...

Me gusta Poe, no se si es la reencarnación de otra Gatita que yo conocí, no, seguro que no, por que aquella era capaz de volar.

Me alegro de la vuelta a esta casa, escriba quien escriba, por que lo hace muy bien.

Un besito.

BET dijo...

Que alegría volver a saber de la família y vaya notición !
Tanto gusto Poe, estaremos pendientes de las novedades.
Besos

Anónimo dijo...

Cuéntanoslo todo Poe, habíamos echado de menos las aventuras de tu familia.
Felicita a todos por ese cachorrito que los volverá locos.
Ana

Valdomicer dijo...

Queridísima Poe:
Acostumbrado como estoy a hablar con gatos, será un auténtico placer conversar contigo. Apuesto por una conversación inteligente, sin dudas.

Pilar dijo...

Menos mal que queda en esa casa, alguien con sentido común.
Encantada de conocerte, Poe.

La de la tiza dijo...

Tita: eso de que los niños traen alegría será para sus padres, digo yo, que lo que es a mi...
Odry: no creo haber tenido el gusto y muchas gracias.
Bet: el gusto es mío.
Ana: prometo contar todo lo que pueda sin faltar a la discreción que me es propia.
Valdo: es un gusto encontrar un hombre por aqui. Haré lo que pueda por estar a la altura.
Pilar: lo del sentido común ¿va por mí? No está una acostumbrada...