miércoles, 15 de diciembre de 2010

El tributo de las 100 doncellas

Antes de que los Escolar, padre e hijo, se decidieran a escribir un libro sobre “Los mitos fundacionales de Castilla” ya me molestaba particularmente uno de estos mitos: el de la ofrenda de las 100 doncellas.

Con ligeras variantes según las zonas, la esencia del relato dice que en épocas remotas de la historia los hombres de un pueblo, comarca o país, viéndose acosados por los hombres de otro pueblo, comarca o país más poderoso, ofrecían entregarles 100 o 200 o 1.000 doncellas – que ya son doncellas - para calmar la furia de los atacantes.

En León, donde se conmemora la supresión de tal tributo mediante intervención del mismo apóstol Santiago, se hacen unas fiestas a costa de esta historia.

A mí el relato me hace maldita la gracia. Al contrario, pienso que vaya morro el de los hombres del lugar y lo fácil que les resulta dejar en prenda a las mujeres de la tribu, que no sé por qué no dejaban en prenda a los mozos en edad de merecer, a los soldados entrados en quintas o a los sabios de la tribu.

Porque, digo yo, que no sé qué culpa tienen las doncellas de que el pueblo invasor sea más fuerte que el invadido ni de que los hombres de la tribu sean una panda de cobardes. Anda y que se lo resuelvan entre ellos, me parece a mí.

Desde que hemos dado en hablar un día sí y otro también de la crisis no hago más que acordarme de las 100, 200 o 1.000 doncellas. Es que me solidarizo con ellas totalmente. Más aún, me siento doncella medieval dejada en prenda por este gobierno, el de España, el de la Unión Europea, el de los Estados Unidos frente al ejército invasor de los mercados.

Y así andamos, entregando prendas de 100 en 100 doncellas, en vez de arremangarse y decir de una vez por todas: a por ellos. Por mucho menos y con menor motivo, hay que ver la que armaron en Irak. ¿O es que allí no había doncellas que entregar y eran todas de recibir?

4 comentarios:

Pilar dijo...

Hay veces que te superas, hoy es una de esas veces,

Valdomicer dijo...

Ya Lot salió a ofrecer su mujer y sus hijas a los acosadores de sus invitados.
Y las 100.000 vírgenes
Si será vieja la historia.
"Obediencia ciega", dirían, que como se les ocurriese hacerlo por su propia iniciativa....

Uma dijo...

Como mola!! como se te ocurren estas cosas???
Igual las doncellas tienen que tomar la iniciativa e ir a por ellos...pero no se me ocurre como hacerlo...alguna idea??
besos

ODRY dijo...

Hay mi Agustina de Aragón, que cargadita de razón vienes tesoro.

Un besazo.