lunes, 11 de octubre de 2010

Nobeles y novelas

Los premios, en teoría, vienen a resaltar y a recompensar los méritos de quien realiza su trabajo en grado excelente. Pero no siempre. Con frecuencia, responden a un pasteleo que nada tiene que ver con la valía o el merecimiento del galardonado.

Ahora, por el contrario, se ha producido el milagro. El jurado de los Nobel ha concedido el ídem de literatura a Mario Vargas Llosa y el Ministerio de Cultura el Nacional de Narrativa a Javier Cercas. En ambos casos estimo que se ha hecho justicia.

Conocí a Vargas Llosa a través de un amigo común instalado en París, con quien el escritor compartió farras y yo confidencias. Él me regaló Pantaleón y las visitadoras, que me pareció deslumbrante y sembró en mí el interés por este peruano errante. Interés que no ha hecho más que crecer a lo largo de los años. De su obra me gusta todo.

Además, Vargas Llosa y yo coincidimos en nuestros itinerarios madrileños y, como él, también frecuento el Café Central, a otras horas, y el Barbieri, donde a veces también va Ian Gibson. En el Barbieri, que es mi favorito en cualquier momento, sitúa parte de la acción de Travesuras de la niña mala.

Es un reconocimiento a la lengua en la que escribo, declaró Vargas Llosa al conocer el galardón y añadió: Escribiré hasta el último día de mi vida. ¿Puede haber mejor lema de vida?

A Cercas lo descubrí con Soldados de Salamina, donde contaba un suceso de la guerra civil que yo conocía de antemano pero que siempre tuve por apócrifo hasta que él mostró que era real. Me pareció un enorme escritor.

Opinión que corroboré tras leer Anatomía de un instante, por el que ha sido premiado. En éste el autor narra los prolegómenos y el asalto al Congreso del 23-F a partir de la actitud de tres de los parlamentarios secuestrados: Adolfo Suárez, el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, los únicos que permanecieron erguidos mientras zumbaban las balas en el hemiciclo.

El libro es tan interesante que se lee con fruición a pesar de que son harto conocidos tanto el desenlace como casi todos los hechos narrados. Como, por otra parte, la tesis que desarrolla coincide plenamente con lo que siempre he pensado en torno a aquellos hechos, me parece de perlas que le hayan dado un premio como el que le han concedido.

5 comentarios:

Pilar dijo...

Creo que este año, somos muchos los que estamos de acuerdo con los fallos del jurado de ambos premios, y seguramente soy un poco ilusa, pero me gusta pensar que se premia la calidad literaria de ambos, más allá de sus posicionamientos personales.

(llego tarde, pero vaya fin de semana campestre ¿eh?, me impresionó mucho la berrea cuando la conocí en la sierra de Cazorla, y eso que no había migas)

Tita dijo...

A Cercas sólo le conozco por El País...y a Vargas Llosa tengo que reconocer que aún no he leído nada.

Parece buen momento para comenzar

Abrazos

Angelillo dijo...

el de Cercas me parece un obra de primera en su sentido más literario: cómo juega con el tiempo y el espacio usando palabras. Es un auténtico gamo! Luego, su interpretación histórica... a mí me da la sensación de un excesivo orden en toda la trama (todo demasiado bien atado) para ser verídico. Quizás el novelista se ha comido al periodista / ensayista.

Saludos!

La de la tiza dijo...

Pilar: todo el día llevo pensando en tí, en felicitarte, pero me he metido en la cocina en plan creativo y hasta ahora. Reitero: felicidades.
Tita: siempre es buen momento para empezar a leer a Vargas Llosa (Pantaleón y la visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala, etc, etc, etc), como lo es para descubrir a Cercas.
Angelillo: coincido contigo en la crítica literaria de Cercas, además su visión del 23-F y coincide con la que yo tengo así que para mí es un libro redondo.

BET dijo...

Es de celebrar que se hayan premiado a dos escritores que lo merecen.

No he leido nada de Vargas Llosa y eso que mi padre tiene varios libros suyos, cualquier día me pongo.

El Soldados de Salamina, lo tengo muy presente, salió cuando yo trabajaba en la librería y como sabía que íba a gustar a mi lector favorito, se lo regalé, que por cierto también lo tengo pendiente de lectura.
Tomo nota de Anatomía de un instante, aunque me suena muchísimo de haberlo visto en su estantería.