jueves, 12 de noviembre de 2009

Coexistencia

Hace años, cuando aún gobernaba Felipe González y ya eran públicas sus desavenencias con el vicepresidente del gobierno y vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, el dibujante Forges publicó una viñeta en la que se veía a ambos ya ancianos en una residencia y en sendas sillas de ruedas. ¡Socialdemócrata!, decía uno. ¡Cagón!, respondía el otro. Más o menos.

Lo suyo fue una de esas relaciones difíciles obligadas a la coexistencia hasta que relación y coexistencia saltaron por los aires. Me recuerda a lo que sucede ahora entre el ministro de Trabajo e Inmigración y el presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán. Resulta que don Gerardo destripó hasta hacer imposible el acuerdo social en el que el gobierno, y especialmente el presidente Zapatero, tenía puestas sus complacencias y el ministro don Tino sus esperanzas. Don Tino, que pensaba hacer carrera política de diseño a costa de su buena mano con las fuerzas sociales, ha visto disminuidas sus posibilidades por el empecinamiento del jefe de los empresarios. Y yo creo que le ha cogido cierta inquina.

Este don Gerardo es ése que considera que Esperanza Aguirre es cojonuda y que no hay nada como un gobierno del PP para que las cosas estén en su sitio, como Dios manda. El mismo que se ha pasado el tiempo acusando al gobierno, a ESTE gobierno en concreto, de ser un manazas, de no saber administrar el dinero y lindezas parecidas. Pero, mira por donde, resulta que su empresa está con el agua al cuello y lleva varios meses sin pagar a los trabajadores ni a la Seguridad Social. A 20 millones de euros asciende la deuda por impago de cuotas.

Como el personal ha empezado a afearle el asunto y a decir que vaya presidente-empresario que va pifiándolas por ahí, se ha visto en la necesidad de anunciar su propósito de enmienda y afirmar que ya ha llegado a un acuerdo con la Seguridad Social para liquidar la deuda.
La venganza es un plato que se saborea en frío, ha debido de pensar don Tino esta mañana cuando ha visto el periódico. Porque resulta que no, que ni hay acuerdo ni ná de ná, como bien recoge el periódico Público.

Lo más parecido que hay a darle una patada en los morros. Toma diálogo social, habrá dicho el ministro.

Porque en estas cosas hay que ser serio. No puede ir uno echando en cara a todo el mundo sus hipotéticas carencias, incluso las reales, mientras se pasea por la vida con el trasero al aire. ¿Con que el gobierno no sabe administrarse? Pues anda que tu, que te quedas con las cuotas de la seguridad social de los trabajadores…