miércoles, 4 de noviembre de 2009

Qué disparate

¿Cómo expresar la admiración a un artista cuando se va definitivamente? ¿Cómo manifestar la gratitud por los momentos felices que nos ha proporcionado su maestría? Eso me preguntaba ayer cuando me dirigía al velatorio de José Luís López Vázquez, en el Teatro María Guerrero.

El actor forma parte de las vidas de varias generaciones de españoles, tanto como el aceite de oliva, el café o el negrito del África tropical que cultivando cantaba la canción del colacao. Debutó en el teatro en 1947 y en el cine en 1951. Será difícil encontrar un españolito que no haya visto alguna de sus películas, que no se haya identificado con alguno de sus personajes, para bien y para mal.

En fin, que no se me ocurrió mejor forma de agradecerle su aportación a mi deleite que acudir al velatorio. El teatro estaba lleno de gente, mayores pero también jóvenes. Un chico se llegó hasta el féretro con un ramo de flores y un papel en el que pude leer: Gracias de un actor joven. Había también coronas de la Comunidad de Madrid, del Teatro Español y de sus hijos, que recibían el duelo. Me impresionó la dignidad y mesura del hijo, que, mientras yo estuve, atendió a José Sazatornil – también en la fase de mutis definitivo - y a Lina Morgan - que, como te cuento, llevaba un bolso modelo Amazona de Loewe - entre los famosos, y a varias decenas de ciudadanos anónimos.



A los pies del ataúd, una corona de flores de la que salía una cinta con la inscripción: Qué disparate.

Seguramente, es el mejor resumen de la vida de este actor que compartió con Alfredo Landa el papel del español reprimido y un poco salido, siempre a la búsqueda de turistas suecas, en aquellas películas que se conocieron como españoladas, la mayoría malas de solemnidad. En la realidad era un hombre culto, con una gran preparación artística y un actor de amplio registro. Lo demostró en cuanto le dieron oportunidad. Inolvidables son sus papeles en La Cabina, Mi querida señorita, Plácido o la saga de La escopeta nacional. Le recuerdo en teatro en aquel papel de Equus, a mediados de los 70.

Ayer le di las gracias. Se va con él un poco de nosotros mismos.

De vuelta, pasé por el palacio de Linares, hoy Casa de América, escenario del rodaje de Patrimonio Nacional, donde el actor fue el inolvidable hijo del marqués de Leguineche. De aquella saga, se han ido casi todos: Luis Escobar, Mary Santpere, José Luis Villalonga, Luis Ciges, Agustín González, Alfredo Mayo, Rafael Azcona, el guionista, y ahora José Luis López Vázquez. Quedan Saza y Luis García Berlanga, el director. Un poco ausentes, ambos.

El palacio aparecía levemente iluminado, como recogiéndose de la jornada. Pensé que, entrada la noche, acaso el marqués de Leguineche y sus amigos volverían a tomar posesión de las viejas dependencias, ahora remozadas.

6 comentarios:

Cruela dijo...

Zasa sigue vivo?¿
Vaya.... y Aylala ?¿¿? también irás al funeral, no porque creo que es privado
Y te voy a decir una cosa, a mi las películas esas de las suecas son malas sí pero divertidísimas y me encanta ver las vistas de Madrid tan antiguo, con tres coches en la Castellana, y Benidorm con arena....
en fín ley de vida aun sea un disparate
Besos
a ver si funciona que estoy harta de escribir comentarios y no se publiquen

La de la tiza dijo...

Cruela, hija, eres mi primera compañía, que alegría. Esto de los diseños "topmanta" están llenos de trampas, que lo sepas.
Y sí, Saza está vivo pero creo que un poco gagá, o me lo pareció.
A mi también me gusta el cine español, con algunas salvedades, para recordar cómo éramos, que a veces se nos olvida.

IRMA dijo...

Magistral como siempre. Es como si hubiera estado en el sitio. Gracias.

Yo echaré de menos al tío caníval de "La Gran Familia".

IRMA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Tita dijo...

¡Ay que alegría, hija que ya se puede comentar!

Desde que vi tu nuevo enlace en un cometario tuyo en el blog de Cruela, vengo intentando comentar y nada

¡no estabas sola!

Gran post, que elegantemente manejas las ideas, y las palabras.


Un beso

La de la tiza dijo...

Tita: gracias, que gusto encontrarte!
Gracias