domingo, 29 de noviembre de 2009

Cupo de nueras

Tengo contado en otros lares que percibo mensualmente mi nómina como ordenanza en el misterio…ni, donde trabajo por las mañanas. Las tardes las dedico a la asociación de mujeres donde mis amigas y yo explotamos nuestros recursos intelectuales en beneficio de otras mujeres menos afortunadas que nosotras.

Me licencié en Derecho después de divorciarme de un tipo de la especie drácula, esos que se alimentan de las energías, el tiempo y la autoestima ajenas, preferentemente femeninas. Mi ex era un mozo guapo y bien plantado que a los 20 años se creía el centro del universo y a los 40 seguía ignorando la existencia de otros planetas. Por lo demás, era muy eficaz: me dejó embarazada en el primer encuentro y a punto estuvo de arruinarme la vida. Me libré a tiempo de su influencia estelar pero salí de la órbita con magulladuras. Se llevó a mi hijo, al que ha educado a su imagen y semejanza. Mi heredero es fiel discípulo de su padre. Además de por sus modos, deduzco por sus genes que en nuestro caso el ex era dominante y yo la recesiva.

Cuando me encuentro con el ex – de pascuas a ramos y sólo si resulta imprescindible - me pregunto qué pude ver algún día en un tipo con quien tengo tan pocas afinidades. Cuando veo a mi heredero me pregunto de qué naturaleza es esa cadena invisible pero indestructible que nos une a las mujeres con nuestros hijos, independiente de lo que éstos hagan. La vida gusta de sorprendernos y no siempre encontrarnos respuestas a las preguntas trascendentes.

El hecho es que mi heredero es un chico inteligente y culto. Se licenció en Ciencias Químicas y viajó por Europa gracias a Erasmus. No del Erasmus Rotterdamus, corresponsal de Lutero, que escribió el Elogio de la locura, Manual del caballero cristiano o los Adagios como aquel de que “el pasto siempre es más verde en el campo ajeno”. Mi heredero se agenció una beca Erasmus que le permitió vivir un año en Alemania, el sueño incumplido de su padre. Pasado el año sabático, hizo un master en productos fitosanitarios. De todas las especialidades que podía escoger, es la que más dinero produce, me explicó, en cuanto registre una patente me hago de oro. Naturalmente.

Confieso que entender al chico ha supuesto para mí un largo proceso de aprendizaje. Porque a las madres nos cuesta asumir que ese ser a veces mal educado, a veces egoista, a veces insoportable es el mismo bebé que tanto te costó parir. Y tratas de encontrar argumentos para explicar por qué tu “niño”, sí ese que ya ha cumplido los treinta, tu niño, es así y no como tu quisieras que fuera. El primer argumento es que la culpa de todo la tienen los demás: la (mala) influencia de su padre, la (pésima) influencia de los genes paternos, los malos ejemplos, la edad, el ambiente, todo menos asumir que el nene es así porque a él le gusta ser de esa manera y que por mucho que te empeñes jamás será como a ti te gustaría.

Me ha llevado su tiempo asumir que el heredero ha salido a su padre pero hace tiempo que me he hecho a la idea de que si alguna vez coincidimos en algo, es que es mi día de suerte. Casi el mismo tiempo que he tardado en entender que por muy hijo mío que sea tiene derecho a decidir su propia vida, exactamente el mismo derecho que reivindico para mi.

No es porque sea mi heredero pero el chico ha salido guapo y ligón, como su padre. Le conozco varias novias, todas cortadas por el mismo patrón: guapas de caerte de culo y justitas de luces. Ahora anda con otra ficha del mismo parchís. Y quiere presentármela. Mi primer impulso es decirle que tengo cumplido mi cupo de nuevas nueras pero no quiero cerrar esa puerta para que no me acuse de intransigente ni de insensible.

Así que me he dejado, una vez más, que me presente a la mujer de su vida de este año. Hemos quedado a comer. La presentación no ha sido prometedora, pero, a estas alturas, yo tampoco soy muy exigente. Nena, esta es mi madre, ha dicho el heredero. No sabes cuántas ganas tenía de conocerte, ha respondido la moza. Gracias, guapa, he dicho yo. Podía haber añadido también yo, pero hoy he dicho buenos días a don Tino y he agotado mi cuota de mentiras piadosas. Así que se han acabado los temas comunes.

- Me ha dicho tu hijo que cocinas muy bien, así que cuando quieras me das tus recetas, añadió la nuera. Yo le quiero mucho y quiero que cuando esté conmigo no te eche en falta.

- No te preocupes por eso, la próxima vez te traigo un libro de cocina pero estate tranquila que seguro que no me añorará.

Terminada la comida, he dejado a los tortolitos camino de su casa. Viven juntos desde dos meses después de conocerse. Son uno de tantos “matrinovios” al uso. Que no es algo que yo discuta, líbreme la tentación. De nunca he sido muy partidaria del matrimonio así que por ese lado, nada que objetar. Lo que me pregunto es si mi heredero y mis sucesivas nueras conocen el significado del concepto compromiso. Que a lo mejor si, pero me da a mí que no. Nueras y yernos son de usar y tirar.

Aún no había llegado al despacho cuando suena el móvil. Es el heredero. Quiere saber qué me ha parecido la miss. Le he dicho, una vez más, que si a él le gusta a mi me parece bien. Y he insistido en que lo importante es que ellos se lleven bien, que los padres no tenemos que opinar sobre la elección de nuestros hijos.

Pero ¿no te parece que es guapa?. ¡Guapísima!, respondo yo, y es en lo que más sincera soy. Además tiene muy buen carácter, aventura él. Seguramente, respondo. Y es inteligente, de las que a ti te gustan, asegura el heredero. ¿Si? No me digas, se me escapa.

Llego al despacho cuando mis compañeras y amigas llevan un rato trabajando. En la puerta me esperan dos mujeres a las que había citado para hoy. Una es colombiana. Dejó en su país marido y dos hijos. Tiene abierto un expediente de expulsión por carecer de documentación reconocida en España. Me dicen que soy ilegal, pero no es verdad, doctora, ni siquiera soy indocumentada por tengo toda mi documentación en regla. Todo lo más, seré excedente de cupo, me cuenta de buen humor.

La segunda es ecuatoriana. Llegó a España con su marido, al año trajeron a los dos hijos que habían dejado en su país a cargo de los abuelos. Ambos tenían permiso de trabajo. Él perdió el empleo hace un año y empezó a sustituir el trabajo por la bebida. El mes pasado la pegó. Hace quince días, se fue de casa llevándose todo el dinero que habían ahorrado. Ella ha cambiado la cerradura de la casa para que no pueda volver. Quiere iniciar los trámites del divorcio.

Me dispongo a estudiar los expedientes cuando suena otra vez el móvil. Es la miss. Quiere saber si podemos vernos mañana para la primera lección de cocina doméstica. Le respondo que no. Mañana no puedo, añado, suavizando la voz lo más que puedo. La próxima vez tengo que armarme de valor y, aunque me acusen de madre desnaturalizada responderé que no quiero ni una nuera más. Tengo mi cupo a tope.

4 comentarios:

Cruela dijo...

Ayyyy yo tendré yerno... si todo sigue igual vamos que a veces la vida da sorpresa...
Elegir una pareja es tan complicado y hay que tener su parte de buen criterio y suerte... pero siempre el marido perfecto la nuera ideal pueden cambiar y transformarse en Jack el estrangulador o Cruella de Vil así que tienes razón, ni una más
Besos

La de la tiza dijo...

Para mi que no hay ni marido ni nuera ni yerno ideal; a veces, con suerte, un@ encuentra un buen compañer@ de vida. Con suerte.
Pero no hay nuera ni yerno suficientemente bueno para ese ser inocente y superdotado que una ha parido. Con lo que nos costó...

IRMA dijo...

He leido el primero post y he buscado similitudes con el hijo y hasta con la nuera, por si acaso. Repaso inconsciente.

El segundo y he comulgado con todo y reflexionado.

Y el otro, y el otro, y el otro... todos al final.

No iba a comentar solo a disfrutar justo antes de irme a la cama, pero la verdad es que tengo que dejar escrita mi admiración más sincera ante tus talentos cada vez más grandes: el de la escritura (maravilloso tu arte) y el del análisis, magnífico como pocos.

Que suerte tu hijo, si llega a heredar un poquito de tus genes.

Tita dijo...

Coincido con Irma, qué talento para analizar y para escribir...no por éste especialmente, sino además.

Me preguntaba muchas cosas sobre ti y en parte este post más personal me las aclara. También creo que el tuyo es un trabajo cómodo: debe permitirte leer mucho y estar muy pendiente de todo, ¡no se te escapa una! claro que para eso no solo hace falta estar en el ojo del huracán, sino una inteligencia superior. No es peloteo

Eres muy estimulante. Y para mí que la nueva nuera quiere durar un poco más. A lo mejor es que se huele que tu heredero la quiere dar boleto pronto, y por eso necesita aliada.

Un abrazo