lunes, 2 de noviembre de 2009

La lista de la lotería


Mal andan las cosas cuando los sucesos sustituyen a la política. Mal andan cuando dentro de cada noticia hay un sospechoso. Peor aún cuando detrás de cada sospechoso hay un cargo público.

Hasta anteayer andábamos enfrascados con el caso Gürtel. Medio centenar – que se sepa – de militantes del PP aparecen enganchados a una red montada para obtener dinero del erario público mediante información o relaciones privilegiadas en virtud de su proximidad al partido conservador.

La mitad – que se sepa – de los invitados a la boda de la hija de Aznar, en su etapa de presidente del gobierno, bajo sospecha. Muchos de ellos protagonistas de ascensos sociales fulgurantes sin que se conozcan los méritos de los susodichos. Millones de euros evaporados a mayor gloria de una panda de militantes peperos. Varios alcaldes, concejales y diputados de la Comunidad de Madrid, diputados y cargos públicos de la Comunidad Valenciana.

En el PP nadie se ha dado por aludido. O bien entienden que la corrupción es cosa de otros y que lo que hace su gente es lo normal o bien consideran que, puesto que tienen la exclusividad del patriotismo y de la españolidad, gastan de lo suyo. Todo lo más, alguno ha esbozado un tímido discurso condenando en abstracto las prácticas corruptas como si tal cosa ocurriera en el espacio sideral.

En estas que a don Tino le están señalando con el dedo. Don Tino es mi jefe. Uno de los detenidos en la Operación Pretoria ha ido largando a quien ha querido oirle que su buena mano en los negocios le viene por su amistad con don Tino, que antes fue alcalde y presidente de la Diputacion y hoy es ministro.

La Operación Pretoria es esa en la que, presuntamente, han pillado con las manos en la masa al alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet y vicepresidente de la Diputación de Barcelona y dos exconsejeros de la Generalitat de CiU, además de algunos voluntarios, en un contubernio que ríete del judeo-masónico. Tipos brillantes, algunos de ellos ricos por su casa y otros por advenimiento, que han encontrado en la administración pública un filón para hacerse de oro.

El procedimiento es simple, tampoco se necesita ser doctor en Ciencias por Oxford. El municipio tiene unos solares baldíos que valen cuatro perras. Un “informado” municipal sugiere a un voluntario que compre esos solares. El voluntario los compra. Inmediatamente, el municipio cambia la calificación de baldío a edificable. Et…voilá. Se produce el milagro laico. Los mismos solares comprados por cuatro perras pasan a valer una pasta gansa. El voluntario y el “informado” se reparten las ganancias. Venden los solares o, por sí mismos o en compañía de otros igualmente voluntarios, edifican sobre esos solares casitas, chalets, supermercados, campos de golf, cosas así, con las que vuelven a multiplicar los beneficios. Y ahí los tienes, ricos los que no lo eran, mucho más ricos los que lo eran ya.

Vamos, que si no tienes varios millones en el banco es, simplemente, porque eres tonto. El único inconveniente de este procedimiento es que la operación es ilegal, vaya por Dios. Y cuando la Justicia – que como es sabido es ciega y más bien sorda – se entera del montaje, echa mano de los implicados – informados, voluntarios y listos – y los enchirona. Generalmente, por poco tiempo. Hasta el momento, no se conoce de ninguno a quien hayan hecho devolver lo ganado con los intereses de los beneficios.

La lista de informados y voluntarios es larga y da casi para un número de la revista Hola. Así, a bote pronto, me acuerdo de los Albertos, aquellos primos de la gabardina, de Javier de la Rosa, al que acusaron de levantarse 180 millones de euros, el caso de la construcción de Burgos, un asunto también de libro que costó el cargo al alcalde de la ciudad y dos años de cárcel al constructor Méndez Pozo. Como será la cosa que uno de los informados-voluntarios más famosos llegó a ser director general de la Guardia Civil…

La lista es casi como la de la lotería, tan larga como para desanimar al más honrado. Algunos, efectivamente, han conocido la cárcel, pero con tratamiento vip. Al poco tiempo, ahí los tienes, tan ricamente aposentados, viviendo a cuerpo de rey, con su dinerito a buen recaudo. Los Albertos son amigos del rey, compañeros de cacerías. Méndez Pozo se ha levantado un imperio inmobiliario-mediático y es dueño de media Castilla y León y un cuarto de Castilla-La Mancha. Camarada del presidente de las Cortes, anfitrión de los Príncipes de Asturias. Y así sucesivamente.

Por eso sigue habiendo tantos voluntarios. Porque a los sinvergüenzas siempre les sale a cuenta.

Yo no digo que don Tino esté en el ajo de estos asuntos, líbreme Dios. Pero ya es mala pata que tenga que verse en los papeles en semejante trance, porque algo le salpicará.

Y eso es muchísimo peor que aparecer en un blog incontrolado.